Altea no es un típico pueblo costero más en España. Es un lugar con alma. Situado entre Benidorm y Calpe, lejos del ruido de los centros turísticos masificados, Altea atrae a quienes buscan autenticidad, belleza y un estilo de vida más pausado.
Situación privilegiada entre el mar y la montaña
Altea se encuentra en la Costa Blanca, en la provincia de Alicante. Por un lado, el mar Mediterráneo baña su costa; por otro, la majestuosa sierra de Bernia la protege. Esta combinación crea un microclima único: inviernos suaves, veranos secos, humedad baja. Condiciones ideales tanto para vivir como para cuidar la salud.
A Altea se la conoce como "la ciudad blanca". Su casco antiguo es su carta de presentación: calles empedradas que serpentean colina arriba hacia la icónica cúpula azul de la iglesia de Nuestra Señora del Consuelo. Fachadas encaladas, puertas azules, flores en los balcones. Cada rincón parece sacado de una postal. Pero no se trata solo de estética: desde hace décadas, Altea atrae a artistas, pintores, escultores y músicos. Es una ciudad llena de cultura: galerías, exposiciones, conciertos al aire libre.

A diferencia de Benidorm, su vecina, Altea ha conservado su esencia. No hay rascacielos, no hay ruido nocturno. Hay calma, calidad de vida y un ambiente auténtico. Aquí vienen turistas, sí, pero son los que saben lo que buscan. Muchos de ellos deciden quedarse.
Las playas en Altea son de piedra, lo que para muchos es una ventaja. Primero: están más limpias. Segundo: hay menos aglomeración. Tercero: el agua es cristalina. Para los amantes de los deportes acuáticos, es perfecto. Además, Altea es un punto de referencia para la navegación: la Marina Greenwich es uno de los puertos deportivos mejor equipados de la Costa Blanca.
1. Ubicación estable y atractiva
Altea es una excelente alternativa a los destinos saturados. Los precios siguen siendo más accesibles que en Marbella o Mallorca, pero la ubicación tiene un prestigio similar. Y en los últimos años, la demanda está creciendo.
2. Oferta inmobiliaria variada
Desde casas con encanto en el casco antiguo, pasando por apartamentos modernos con vistas al mar, hasta villas de lujo en las colinas de Altea Hills. Las opciones son amplias. Para inversores, es una oportunidad con buen retorno en alquiler vacacional.
3. Vida activa todo el año
Altea no se apaga fuera de temporada. Tiene toda la infraestructura necesaria: colegios, comercios, restaurantes, servicios médicos y hasta una facultad de Bellas Artes. La población extranjera –alemana, británica, holandesa y también polaca– vive aquí durante todo el año.
4. Buena conexión
El aeropuerto de Alicante está a menos de una hora en coche. La autopista AP-7 conecta Altea con el resto de España. Puedes venir para un fin de semana, pero también establecerte de forma permanente.
5. Alta calidad de vida
Sin industria pesada, con aire puro, acceso a productos locales, vida activa, seguridad… todo esto hace que Altea figure cada vez más en listas de los mejores lugares para vivir en Europa.

En Altea se fundó una de las primeras facultades de Bellas Artes de España, lo que atrajo a muchos artistas en los años 70.
Pablo Picasso pasó aquí uno de sus veranos más calurosos – en el anonimato.
La Marina Greenwich está situada exactamente sobre el meridiano 0 de longitud.
Cada julio se celebra aquí el espectáculo pirotécnico "Castell de l’Olla", con fuegos artificiales lanzados desde el mar. Es un evento único que atrae a decenas de miles de espectadores.
Si estás buscando un sitio donde realmente vivir, no solo pasar las vacaciones, Altea te va a encajar. No se trata solo de paisajes o del clima (aunque son inmejorables). Se trata del ritmo del día a día: del café por la mañana en una terraza con vistas al mar, del paseo por el casco antiguo, del contacto con la gente y con la naturaleza.
Invertir en Altea no es solo comprar una propiedad. Es comprar una nueva manera de vivir.
